martes, 3 de abril de 2012

Los Chinos y la Electrónica (03-12-10)


Tanta preocupación, perplejidad, desconcierto me ha producido lo leído sobre las cuitas de un amigo que he sido incapaz de hilvanar una respuesta coherente, sin que eso suponga que esta lo sea. Mi cabeza ha ido divagando estos días entre mi situación financiera, su situación electrónica, la situación política del país, la situación socio-sanitaria del euro y la situación moral de “to junto”

No oía yo hablar de confabulaciones desde las famosas judeo-masónicas de hace no tanto, las de la pérfida Albión contra nuestra amada España, de más menos la misma época y desde Juan Pérez, y algunas otras de menor calado, más modernas, como las del 11M y del 11S.

Cuando yo empecé en esto de la informática, que tantos disgustos me ha dado a lo largo de mi vida laboral, siempre hablábamos de los chinos que ocultos en discos y circuitos manejaban realmente el aparato esforzándose en hacer alguna tarea cuando se lo mandábamos aunque al ser chinos y tener una cierta carencia idiomática tendían a hacer un trabajo distinto de lo que nosotros pretendíamos, algo así como el monstruo de Sanchezstein, o la cámara fotográfica de  los Picapiedra, que era un pájaro carpintero que se asomaba por el objetivo al abrirse y reproducía con su pico en la “placa” lo que veía.

Es posible, no lo descarto, que exista una confabulación de los chinos electrónicos en contra de los seres humanos por no hablar de la primera ley de Murphy de la informática: “Nunca permitas que un aparato sepa que tienes prisa, o que lo necesitas”, y se cumple, un ordenador nunca irá más lento que cuando tu tienes prisa, ni se estropeara más que cuando lo tratas con mimo. La electrónica necesita de una cierta mano dura, desprecio, descuido, para saber que le vas a exigir su funcionamiento con absoluto desapego hacia sus circunstancias, pero claro, si al defenestrarse el disco duro pueden morir algunos de los chinos, si esos chinos por desgracia tiene un cierto predicamento entre sus compañeros y la situación trasciende hasta formar una huelga, movimiento obrero, confabulación, contra el descuidado –opresor- hasta los demas aparatos “achinados” que comparten espacio físico pues… lo llevas mal, “jodido” que se dice mas coloquialmente.

De todas formas, si te consuela –que supongo que no-, ejecuta un cierre patronal, despide vía chatarrero a tu actual plantel de chinos, adquiere unos nuevos y sobre todo, sobre todo, no olvides que existe una cosa que se llama copia de seguridad –los mas más le llaman redundancia- y que es una especie de chinos esquiroles dispuestos a recordar lo que los otros tratan de olvidar y a los que normalmente te olvidas de recordarles lo que tienen que memorizar, de tal forma que cuando te hacen falta no te sirven de nada. Real como la vida misma.

Indefensión


A lo largo de la vida el intelecto va desarrollando no solo la personalidad, si no una versión propia de un sistema inmunológico. Este sistema está formado por la capacidad intelectual y oratoria de defenderse de los ataques que a lo largo del tiempo inevitablemente se producen y aunque sea de forma inconsciente, que no suele serlo, desarrollan especialmente los frentes de protección sobre los fallos sociales que toda personalidad presenta. Es verdad que a veces esos recursos no son intelectuales o dialécticos por falta de capacidad pudiendo llegar a ser físicos, pero no es esto lo que nos mueve a esta reflexión..

Esos sistemas no acostumbran a ser completos y tienen siempre, casi indefectiblemente, al menos un flanco descubierto y por el que el individuo puede sentirse vencido por anonadamiento o por abochornamiento. Acúsese a un pacifista convencido y militante de violento,  o a un fascista de comunista, o una puta de puritana. Da lo mismo, acúsese a alguien de ser lo contrario de lo que él considera entre los pilares de su vida, entre los marchamos de su personalidad, de aquello que le horroriza, repele o choca en los demás. La incapacidad de entender que alguien lo valore de esa forma, el dolor de la constatación de la acusación, el bochorno del simple planteamiento lo colocarán indefectiblemente en una situación de indefensa defensiva.

O mejor no lo pruebe, el dolor ajeno nunca es rentable ni para el que lo inflige.

viernes, 30 de marzo de 2012

Arte Digital


A mediados de la segunda década del siglo XXI la tendencia creciente a la creación virtual del arte llevó a la práctica extinción de los creadores humanos como tales. Actores, músicos, pintores, escritores, arquitectos… todos los creadores vieron suplantada la chispa de la creación individual por la sistemática búsqueda de la razón matemática de la novedad que podía llevar a cabo cualquier ordenador convenientemente programado.

Si bien este furor no duró más de veinte años, es verdad que llevó a la práctica extinción de los actores y los músicos, es decir de todos aquellos cuyo arte era la recreación, ya que los programas fueron especialmente excepcionales en esos aspectos. Crear un actor virtual, o un músico, estaba al alcance de cualquier empresa de efectos especiales e interpretaban con absoluta fidelidad aquello que inicialmente el director, y posteriormente el productor o promotor, deseaban.

Esta situación pasó por dos periodos diferentes:

En el año 2012 nace la primera productora íntegramente digital dedicada al cine. Digitals Stars, presenta a sus mil doscientos actores virtuales que serán protagonistas, secundarios y figurantes de todas sus producciones. Hay actores con todas las características físicas y raciales más destacables y permiten en los momentos necesarios crear híbridos que se acomoden perfectamente a una situación interpretativa particular. Su primera producción, una versión de una conocida película de los años 80 del siglo XX, arrasa en las taquillas y es tal el éxito comercial, y económico ya que los actores virtuales no cobran,  que inmediatamente surgen nuevas productoras. Al cabo de tres años las películas convencionales no tiene cabida en el circuito comercial. Solo el teatro mantiene a un reducido elenco de actores en activo. Solo el teatro y solo en ciertas ciudades de ciertos países. El perfeccionamiento de la proyección holográfica y las técnicas de sonido van arrinconando todas las posibilidades.

Si bien el negocio funciona perfectamente a nivel económico los estudiosos del mercado empiezan a apreciar una crítica creciente en cuanto a la monotonía de la capacidad interpretativa de estos actores individuales y, a nivel todavía experimental, empiezan a buscarse nuevas soluciones. Son especialmente reseñables la de Edgard P. Harrys que intenta que los actores virtuales sean réplicas perfeccionadas de actores reales y que acaba en un fracaso económico y la de Inhuman Artists que intenta inventar actores no humanos para representar obras típicamente humanas. Se da una nueva visión, extremadamente exótica, de las historias y se hace imposible la comparación con la capacidad interpretativa de los actores humanos. Tras unos éxitos iniciales pronto la gente le vuelve la espalda a la novedad.

Es el declive paralelo de la música, que debido al arrinconamiento de los músicos y  a la mayor interrelación creador-intérprete, y a una imposibilidad de controlar un mercado que tecnológicamente es cada vez más independiente de la comercialización tradicional se ve abocada a la practica desaparición de las grandes empresas musicales, el que encuentra la salida de la crisis aprovechando la situación profesional de los intérpretes y las nueva tecnologías.

Es el año 2019 y Digiman Songs Company digitaliza a todos los grandes intérpretes de la historia y ofrece una suma sustanciosa a todos aquellos contemporáneos que estén dispuestos a ceder sus derechos de imagen y autor vitalicios a cambio de una cantidad que de alguna forma garantiza una vida pasable y la posibilidad de promoción futura en función de la utilización de los archivos.

Cuando a finales de 2020 Digiman presenta su primer trabajo y las líneas maestras de su actuación algunos críticos se entregan a la euforia y el triunfalismo. “Nada, nadie a lo largo de la Historia ha podido concebir un proyecto creativo como el que hoy nos ha sido presentado. Digiman no solo es un nuevo capítulo en la historia del arte, Digiman es el comienzo del Arte”, llega a escribir un famoso crítico en una no menos famosa publicación diaria.

Las claves de Digiman:

-          No existe un artista tipo, todos los artistas son una mezcla de las distintas características de varios. Ejemplo: un violinista tendrá la tensión de arco del brazo de un individuo, la muñeca de otro, la mano derecha de un tercero y la mano izquierda de un cuarto, el oído de otro más y así características individuales de tantos intérpretes como sean necesarios hasta completar un violinista completo.
-          Cada cliente podrá configurar su propio intérprete o grupo y la música que desea escuchar.
-          En los conciertos y recitales estos artistas tendrán un aspecto físico holográfico normal pero sus características interpretativas variarán en cada evento.
-          Al final de una gira o serie de actuaciones se grabará un disco con dos versiones: una la grabación del mejor concierto, otra la grabación del mismo programa por la versión interpretativa que mejor haya resultado.
-          Digiman versionará por su sistema y según su criterio las composiciones novedosas de los artistas contratados por ella.
-          Ninguno de los artistas contratados podrá grabar, interpretar, versionar o participar en conciertos sin el permiso explícito de Digiman SC.

El éxito es clamoroso y las alabanzas se multiplican ante la capacidad de llevar las posibilidades de versionas hasta el infinito. Este mismo éxito lleva a la industria del cine inicialmente y finalmente a la del teatro a caer en las mismas redes.

En el año 2022 Digiman Songs se convierte en Digiman Arts & Artists e incorpora al sistema a todas las artes escénicas y al año siguiente las plásticas.

Año 2028. El Imperio Digiman oculta a duras penas la laxitud creativa y el adocenamiento evidente del espectador, por no hablar del desplome lento pero estrepitoso del componente económico. Digiman vive de los patrocinios y las colaboraciones, pero incluso estos capítulos empiezan a mermar.

En este ambiente decadente y anodino se produce lo que años más tarde se conoció como el caso Timo Slock o el síndrome de Aquello.
Timo Slock, de origen nórdico, músico sin grandes méritos en el capítulo interpretativo era sin embargo, y a pesar del desconocimiento público, autor de un par de composiciones de éxito de Digiman. Se le podría considerar como un funcionario acomodado y razonablemente feliz cuando se convirtió en el primer caso que llevaría al fin del digitalismo.

El 19 de noviembre del 2028 un empleado de Digiman recibe una llamada de un cliente solicitando la reparación de un soporte que se ha borrado inexplicablemente. Al intentar hacer un duplicado el empleado advierte que los archivos correspondientes a Timo Slock estaban vacíos. Existían los índices pero no accedían a ninguna información, ni en los originales ni en las múltiples copias de seguridad que la empresa había guardado previsoramente a lo largo de su historia.

Se decide digitalizar de nuevo al personaje cuando los técnicos se encuentras que hace dos días que Timo Slock ha entrado en estado catatónico sin que los médicos tengan ningún tipo de explicación.

Se ordena una revisión exhaustiva de los archivos y se comprueba que existen tres casos más idénticos, un actor y dos pintores. Por supuesto los datos de esta investigación y los de las posteriores fueron celosamente ocultados hasta que el número de casos hizo imposible la preservación del secreto.

En el año 2031 una alta instancia judicial ordena, como medida preventiva, la destrucción de los archivos de digitalización personal de Digiman y una moratoria de seis meses para el resto, sujeta a la evolución de los casos tras esta primera medida. El síndrome de Aquello, así llamado porque jamás se ha encontrado una explicación médica o científica para lo acontecido, se detuvo. No hubo más casos que los cerca de setecientos que por entonces se habían constatado. Ninguno de los afectados se recuperó nunca. Los archivos sujetos a moratoria se salvaron, gracias a lo cual hoy en día aún podemos disfrutar de algunas de aquellas joyas de su momento.  

El comienzo del post-digitalismo ha llevado a un insospechado florecimiento de la creación y la interpretación, pero en medio de la euforia hemos olvidado, hemos enterrado en la parte más remota y oculta de nuestra memoria, que aunque Aquello no está activo en este momento no sabemos que podría desencadenarlo de nuevo. Yo reclamo desde esta tribuna los fondos y recursos, el interés social y científico, necesarios para descubrirlo y prevenirlo o extinguirlo definitivamente.


Madrid, 19 de noviembre del 2047 

jueves, 29 de marzo de 2012

La Orbita del Alma (02-2010)


Podríamos ponernos científicos y hablar de la inflación de los universos y las vidas recurrentes.
Podríamos ponernos religiosos y hablar de la identidad del alma y el Espíritu Santo y por tanto la proporción de deidad y universalidad que le corresponden.
Podríamos ponernos ocurrentes e intentar un calculo parecido al de  la termodinámica del infierno.
Pero siendo prácticos, podemos hacer un cálculo inmediato y establecer la ley gravitacional del alma, así, a volapié, que diría:

D = A^N + a * n - O * N1 + B * S - I + M [con intervalo de valores entre 0 e infinito]

Donde:

D = Radio medio de la órbita (en realidad perímetro) del alma
A = Amor irradiado en pasionones
N = Número de personas a las que se ama
a = cariño verdadero, del que no se compra ni se vende ( acordarse de convertir las décimas de pasionón en pasionones a la hora de aplicar la fórmula)
n = número de personas a las que realmente queremos
O = Odio irrefrenable ( también en pasionones)
N1 = Numero de personas a las que, culpa suya fijo, odiamos, y a partir de ahora más por robarnos un poco de alma.
B = Capacidad de apreciar la belleza que nos rodea ( convertir los disfrutinos en pasionones según la relación 1 disfrutino = 0,3 pasionones)
S = Número de veces en que nos sorprendemos con la belleza que nos rodea al mes
I = Cuota fija de indiferencia general ( no vale descontar los de preocupaciones, son inapreciables para la formula)
M = Grado de indignación con el mal y la desgracia ajena ( convertir los cagoental multiplicando por 2)

Pensaba extenderme algo más, pero me acabo de quedar calvo.


martes, 27 de marzo de 2012

Límites


Un paso más y me encuentro en el límite, invisible, intangible, una mera percepción espacial o moral que se hace íntimamente perceptible. Pero este límite, casi como cualquier otro límite, no me hace dudar, parar, pensar, decidir, ya que el tiempo antes de que lo reflexione me ha depositado ante otro límite, otro paso, inaprensible como solo lo son los límites y el presente, como solo lo son, o ya lo han sido, todos y cada uno de los pasos que haya dado o que daré.

Cada paso del camino es el límite que decide el inicio del camino que será y la infinita diversidad de los caminos que pudieron ser y que tal vez, en otro camino, tras otro límite común o no con este, puedan aún ser. Cada instante es la membrana osmótica que permite a su través el paso del tiempo futuro y el tiempo pasado en cualquiera de sus sentidos.

Un paso más y me encuentro en un límite intangible, invisible, inaprensible, intemporal, que ayer tendré que pasar, o que ya pasé mañana.

jueves, 22 de marzo de 2012

De Santos y Diablos (24-11-10)


Hombre, yo novias, novias, creo que he perdido más de las que he encontrado y lo digo porque a alguna la he perdido más de una vez, y con el resultado final de un inevitable déficit de amor. Déficit de amor recibido, que del que tengo en stock para dar sin que haya receptor tengo exceso.

Es verdad que San Antonio, el de Padua porque hay más de treinta con este mismo nombre, siempre ha sido un santo un tanto casamentero. Recuérdese la madrileña tradición de las modistillas que el día de San Antonio, y en su ermita, meten el brazo en una pila bautismal con alfileres y sacan además del brazo  la conclusión de que tendrán tantos novios como alfileres queden prendidos en su piel. Que ahora que lo pienso este santo invita de una forma un tanto sugerente a la promiscuidad de las/los inocentes…. Doctores tiene la Iglesia y la promiscuidad y el celibato no siempre han sido incompatibles, de facto.

Y es verdad que este mismo San Antonio tiene bajo su advocación los objetos perdidos, no San Cucufato, también conocido como San Cugat, que es el patrón de los deseos. Pero claro, ¿hay mayor deseo que el de recuperar lo perdido? Y una cosa por la otra, San Antonio de paseo con las modistillas haciéndose unas risas y el pobre San Cucufato con los ojos fuera de las orbitas y una más que probable orquitis.

Y ya que nos ponemos picajosos con los santos, hagamos lo mismo con los diablos. No confundir a Lucifer, Luzbel, el lucero, el más bello, con su oficio, Satán -el contrario en hebreo-, ni dar como dos a Baal y Belcebú –Baal Zbub-, porque son el mismo. Yo ni siquiera confundiría la función de Belcebú, el señor de las moscas, la encarnación del mal absoluto, con el adversario de Miguel , Lucifer, que como Narciso fue víctima de su propia belleza, porque en ningún sitio se habla de su maldad, solo de que como responsable de la loa de dios incumplió sus funciones por su propia contemplación        –soberbia le llamaron-. Es más en algunos escritos del antiguo testamento se le denomina satán en el sentido positivo, el contrario al mal. Su sentido negativo lo da Miguel, su vencedor y responsable de su destierro, y esa es la versión  que nos cuentan los vencedores de esa batalla, y ya se sabe del árbol caído todo el mundo hace leña.  Todo depende de que de la Biblia se haga una lectura literal o una lectura simbólica. Yo, y tomando como ejemplo el Génesis, me inclino por la segunda.

Y Dale con la Magia (23-11-10)


Yo he oído mencionar a ambos santos, San Cucufato y San Antonio, como actores de las búsquedas desesperadas, pero mi abuela materna siempre invocaba a San Cucufato con algo más que la plegaria apuntada. Tomaba un paño o una cuerda, lo anudaba en un palo, barra o silla y mientras lo invocaba anudaba, apretando con saña, como si fueran los mismísimos del santo, y allí se quedaba anudado el paño o cuerda, el objeto físico y, por el bien del pobre santo, espero que no el objeto del rito. Si alguien le preguntaba por el entusiasmo, rigor, saña del acto siempre contestaba lo mismo: “hay que reclamar la tención del santo y por la cuenta que le tiene a mi me va a hacer caso”. Sea usted santo para pasarse la santidad con los huevos estrangulados. Yo preferiría el infierno.

Sobre la magia, casualidad, de los objetos perdidos contaba mi abuelo paterno, y aún hoy se refiere como cierto en las reuniones familiares, que en su viaje de bodas a Ancora fueron mi abuela y él hasta la playa. Cuando salieron de la misma la alianza de mi abuela ya no estaba en su dedo. Volvieron y la buscaron, pero infructuosamente. Al año siguiente volvieron l mismo sitio, a la misma playa y comentaron la perdida del año anterior. Al parecer mi abuela comentó sobre la posibilidad de volver a buscar el anillo y mi abuelo porfiaba en la imposibilidad de encontrarlo, eso si no lo había encontrado ya alguien. De forma ilustrativa le dijo, cogiendo un puñado de arena: “La única forma de encontrarlo es coger n puñado de arena y que en él aparezca el anillo”. Y allí, en su mano, estaba la alianza perdida el año anterior. Ël asegura, y algún familiar más, que sucedió exactamente así.

Pero el sentido mágico de la vida, ese sentido en el que los sentimientos se erizan, las sensaciones se anudan, como si te hubiera traspasado una onda invisible, como si hubieras traspasado una barrera intangible que conectara con algún mundo de sensibilidad y felicidad exquisita que está más allá de la cotidianeidad, exige que los sentidos perciban como excepcional algo que seguramente es habitual. Un sabor que nos estremece, un sonido que nos desempolva el alma, una mirada a algo que está a nuestro lado todos los días y que solo en ese momento apreciamos, una escena que nos traspasa y humedece nuestros ojos… La magia en realidad es el ambiente normal en que nos movemos, lástima que nuestro afán de prosaica humanidad  nos impida vivirla con toda la intensidad y fruición que está a nuestro alcance.

Nunca he sentido el tirón mágico al traspasar la puerta de un banco, al sentarme en mi puesto de trabajo ni al votar contra el inútil de turno que intenta decirme como tiene que ser mi vida.