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jueves, 15 de agosto de 2013

Haberlas Haylas

Escuchando el otro día una conferencia el ponente sostenía que la civilización llamada occidental, la nuestra, la europea, era la única que había establecido un enfrentamiento entre lo material y lo espiritual. Sostenía incluso que los racionalistas habían tomado la actitud de identificar lo espiritual con la religión y lo racional con la ciencia provocando un pretendido enfrentamiento que mirado con cierto rigor es difícilmente sostenible.
Hablaba yo últimamente de mi alma de gallego y un amigo me respondió ponderando la dificultad de encontrar el alma. Yo no hablaba del alma religiosa, hablaba de esa parte no material donde deposito coloquialmente las potencia de mi ser, la parte espiritual, moral, que no religiosa, creativa y contemplativa, que no perceptiva.
A mí la ciencia se me queda corta a la hora de explicar la totalidad de la existencia, el antes y el después del infinito, la eternidad entrevista previa al “big bang” y la posterior a la contracción del universo, o más probablemente universos. Incluso la física que habla de energías potenciales y energías cinéticas diferencia lo que es de lo que puede ser.
Así que especulando, filosofando o simplemente imaginando, consideremos que la totalidad es la suma de lo que es y lo que no es, lo que fue, lo imposible y lo que pudo ser, lo que será y lo que nunca podrá ser, lo material –que se concreta- y lo potencial – lo que nunca se concretará-En este último capítulo enmarco los sentimientos, la creación artística como búsqueda desesperada, desesperanzada, por parte del hombre de la perfección y el acercamiento especulativo a lo que no consigue aprehender, conocer y ni siquiera imaginar.
Intentar acceder al conocimiento total desde las limitadísimas condiciones de espacio, tiempo y dimensiones es una tarea que se me antoja vana. La filosofía  siempre fue el candil que marcaba a la ciencia las posibilidades  que esta debía de explorar y la religión originariamente, al menos así lo entiendo, ofrecía –y para mi aún ofrece- la posibilidad de nombrar y tratar cotidianamente lo desconocido. El trasvase de lo especulativo, potencial, a lo sistematizado, material, a lo largo de la historia ha sido continuo, pero pensar  que ese trasvase ya es total, o que lo llegará a ser, tal vez bordee la soberbia.
Por eso los gallegos en cuestión de religión, almas, ánimas, meigas y santas compañas somos eminentemente  pragmáticos, sin entrar en cuestiones de fe, de creer o no creer,  sabemos que “haberlas haylas”

jueves, 21 de junio de 2012

Salud Inquisitorial (16-02-11)


Ayer, día de fútbol, estuve en el bar que hay en la urbanización en la que vivo viendo el primer tiempo del partido. Estábamos en el local el dueño, otro vecino que es soporte y garante del buen funcionamiento económico del negocio y yo. Hacía un frío considerable en el exterior, frío húmedo porque además estaba lloviendo. En un momento determinado el dueño cogió su cazadora, se la puso, verificó que en los bolsillos tenía tabaco y mechero y se arrojó, a través de la puerta, al exterior inclemente.

Si, había tenido que salir de su propia casa, ante dos clientes a los que el humo no les molestaba –uno fuma, el otro, y yo que aunque hace ya veinticinco años que no fumo no soy  exfumador reivindicativo-. Dado que la urbanización se encuentra a las afueras del pueblo y que para venir hay que venir ex profeso, la imagen de Jose Luis humeando a la puerta de su negocio, vacío, -bueno, solo quedaba yo porque el otro salió a humear con él- me impactó.

Como me impactó la noticia de que unos actores catalanes tuvieron que justificar que lo que fumaban en escena eran hierbas aromáticas y no tabaco para evitar que les cerraran el local. ¿Qué hubiera pasado si al pasarse el funcionario inquisidor de turno se les hubieran acabado los cigarrillos, os aromáticos?¿Que va a pasar si el autor en una absoluta falta de previsión de futuro escribió que uno de los personajes encendía el cigarrillo?¿Sherlock Holmes tendrá que llenar su pipa de incienso porque Sir Arthur fue incapaz de prever el disparate ministerial?¿Se podrá seguir matando, violando, … -en escena-, eso si, sin fumar?

No se si se trasluce de mis palabras anteriores, pero estoy preocupado, perplejo, inquieto, indignado porque la inquisición –esta vez laica y laicista- asoma entre las leyes de complacencia personal de los ministros de nuevo cuño que parece que legislan  para si y para sus allegados, estéticamente, pero con un desprecio absoluto hacia las libertades individuales.

Yo, por si acaso, voy a ir esta mañana a comprarme unas bufandas, porque tengo miedo de que con la temperatura que hace humee al salir de casa, ya se sabe eso del aliento condensado, justo al abrir la puerta, y venga un inspector por detrás, o me denuncie mi vecino, y me clausuren la casa y me pongan una multa impagable por no conseguir demostrar que no era tabaco. Ya se sabe que los funcionarios y denunciantes tienen presunción de veracidad.

De lo de Internet intentaré hablar otro día, porque con la indignación que me produce se me solidifican las palabras, unas con otras, amontonadas, y no hay forma de saber lo que digo, solo se aprecia la espuma que me sale de la boca.