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miércoles, 22 de agosto de 2012

Culpabilidad (06-10-2011)


Ayer estuve en el psiquiatra. No, no tengo intención de dar ninguna explicación que permita suponer que padezco algún tipo de trastorno que justifique la visita, primero porque seguro que padezco algo que tenga nombre médico y segundo porque no me da la gana. Ayer estuve en el psiquiatra y punto, y lo menciono porque es necesario para continuar.

A pesar de que no me hizo preguntas obtuvo una cantidad considerable de respuestas. O soy un bocazas o el titulo de la puerta tiene un efecto psicológico de incontinencia verbal o han perfeccionado hasta límites insospechados el sueño de Torquemada. Eso si, seguramente Torquemada lo consideraría excesivamente limpio.

El caso es que me enseñó un cuestionario que contenía una pregunta que me tocó en herida abierta ¿si tu no te enteras de que alguien hace algo contra ti existe su culpa?¿O la tuya si tu  lo haces respecto a otro?

Ya, todos hemos contestado de inmediato, con rotundidad, con una moralidad contrastada, pero… “Ojos que no ven, corazón que no siente”, ¿os suena?...

Hace un par de meses alguien que hizo un comentario insidioso y descalificante sobre mi se disculpó diciendo que pensaba que yo no me había enterado… O sea, un hijo de puta. Pero él estaba convencido de su defensa.  Puede que incluso de su inocencia.

domingo, 22 de julio de 2012

Puñalada Trapera y 2 (21-03-11)


Capitán, es acertada tu reflexión, pero cuando la hoja del puñal del trapero es de una aleación de palabras templadas con inquina, cuando la puñalada está dada de tal forma que la victima no solo no sospechaba nada, si no que las puñaladas estaban previstas de tal forma que se desengrase sin llegar a saber que estaba herido, cuando solo la torpeza trapera del victimario permite que la  luz se refleje en la hoja y se advierta la herida, pedir que su conciencia se mueva en los mismos valores que los nuestros es tanto como querer jugar al aro con los anillos de Saturno.

Por si nos cabe alguna duda respecto a su consciencia del acto perpetrado el trapero realiza su labor sobre víctimas que considera débiles o en desgracia y siempre busca demostrarle a terceros que la progresiva debilidad de la víctima viene dada por su incapacidad.

El espejo, como tanto hemos discutido, solo devuelve lo que uno quiere ver antes de asomarse, salvo para aquellos que buscan la desnudez de la imagen real, la búsqueda de la miseria personal, la añagaza de la autojustificación, porque al final esta añagaza, esta ocultación de su miseria y su necesidad de exaltación personal son los tendones, los músculos que mueven el brazo del trapero que empuña el puñal.

Y en estos casos la justicia, sea divina o humana, la demostración de la culpa, solo estará en que los demás, no el herido, los otros, lo enfrenten a su propia miseria. Si como es costumbre tan nuestra nos damos la vuelta para disfrutar del paisaje, el trapero seguirá desgarrando carnes, y vestiduras. 

Puñalada Trapera (15-03-11)


A cuento de algo que he vivido muy recientemente me preguntaba sobre el significado de puñalada trapera y he comprobado que aunque inicialmente el significado era simplemente técnico –puñalada dada con premura y poca pericia que produce desgarro en la ropa de la víctima- la calle lo ha hecho evolucionar hasta convertirlo en sinónimo de traición, de acto vil realizado en la confianza de la victima con el victimario y que este aprovecha para llevar a cabo su acción, a pesar de lo cual no es capaz de actuar por lo menos con limpieza técnica.

¿Le habrá temblado el pulso? ¿?¿Se habrá arrepentido en el último momento pero ya tarde? No creo, ¿Será simplemente inseguro, débil o torpe? Posiblemente todo ello o tal vez le gusta recrearse en el daño

En todo caso y analizado el pérfido perfil que el acto devuelve casi dan ganas de llevar a cabo aquello de compadecerse del criminal, pero ¿saben lo que les digo?, que no me da la real gana. Exhibiré mi ropa desgarrada y le pondré una pegatina que ponga el nombre del trapero. Espero haber sido claro y evitar más víctimas.

domingo, 11 de marzo de 2012

El perdón es un arma cargada de injusticia


A las víctimas

Le acabo de encargar al creador que me haga otro mundo. Estoy harto de vivir en un mundo en el que no comparto las reglas y acabo siempre siendo el perdedor.  Una vez que he comprobado que no acabo de entender que la estrategia es superior a la razón, que el disimulo es más importante que la honestidad, que la espalda es la parte de la anatomía sobre la que hay que ejercer las acciones sociales, prefiero mudarme. Soy un inútil social.

Hace mucho que entendí que la honestidad  y la verdad son, en primer lugar, personales, y si se mantienen con una cierta coherencia son los flancos sobre los que quienes quieran atacarte lo tienen más fácil porque no dispondrás de la flexibilidad de cambiar de posición cuando lo hagan y por ahí vas, y van, a perderte.

Si una vez atacado y herido intentas mantener tu coherencia serás llamado intransigente o soberbio y si no la mantienes tu a ti mismo no sabrás ni como llamarte.

Y si una vez colocado en esa tesitura tienes la desgracia de que tu agresor en una hábil estrategia te pida perdón publica y cínicamente, con absoluta falta de rigor y sin otro fin que el de trasladarte la culpa, entonces hermano, haz como yo. Pide la liquidación y dile al creador que te haga otro mundo porque entonces el culpable, socialmente, eres tú. Incapaz de otorgar un perdón que solo ha sido formulado por la presencia de los demás, sin una explicación, sin un arrepentimiento. Una manta en lugar de un estropajo.

Porque el perdón real pasa por el arrepentimiento, por una explicación de los hechos aunque sean inexplicables, por una asunción de la culpa y la penitencia. Y por la intimidad. Por un cara a cara en el que no se condicione su petición ni su concesión al juego de la estrategia. Al engaño de yo te lo he pedido y tú tienes que dármelo.

Hoy es un día de víctimas, y de verdugos. Por ellas, por mi, por todos aquellos que sufren por no aceptar los falsos perdones. Por todos los que defienden su razón aunque otros les tuerzan la cara. Por otro mundo en lo que importe sea la verdad y al que yo ya he solicitado trasladarme.