martes, 20 de marzo de 2012

Magia (4-11-2010)


Voy a empezar mi opinión con unas aseveraciones. Soy gallego, he visto a la Santa Compaña, he invocado a las meigas, a las bruxas y a las coruxas y durante algún tiempo dediqué parte de mi ocio a la parapsicología. ¿Creo en la magia?, yo diría que si pero habría que puntualizar a que tipo de magia nos referimos.

Existe el ilusionismo o magia recreativa y en ella creo y disfruto con los magos tipo Tamariz  o Rene Lavand que me hacen soñar con imposibles. Existe la magia ancestral, la blanca y la negra, no creo en ella pero no me olvido de tener cuidado. Existe la magia alquímica donde nada es lo que parece y todo está a la vista y la practico día a día. Y existe finalmente la magia de los sentimientos, la magia del sentido mágico de la vida y en esa creo firmemente.

Creo en la magia de la música en vivo, al aire libre, de las bandas y las orquestas. ¿Quién se puede resistir a una banda de música tocando por las calles de un pueblo, desde el templete de un parque, en medio de una romería? Creo en la magia de la belleza del fuego, del mar, de las nubes de las estrellas, de un amanecer o un anochecer y creo, sobre todas las magias en la magia de los Reyes Magos de Oriente, porque de pequeño los he visto salir de mi casa, porque mis hijos creen en ellos, porque sigue siendo mágico entrar los días 6 de enero por la mañana en el salón de mis padres y contemplar los regalos de toda la familia sin saber cuales son los tuyos, porque es bueno sentir que la magia pasa a tu lado y finalmente porque bastante prosaico es el día a día.

Y finalmente hay una magia que desprecio profundamente, la de los  políticos y sus sectarios jugando a tener siempre razón. Esta debe de ser magia negra y estamos entrando en época.

Mientras (05-09-2010)


Mientras se siga permitiendo que el 99%de la población mundial trabaje toda su vida para enriquecer al insaciable 1% a cambia de las migajas de su producción personal. Mientras la base de la civilización sea el acaparamiento de los bienes. Mientras un grupo de personas considere que tiene permiso para pensar cual es el bien y el mal del resto y tenga medios para obligarlos a aceptarlo. Mientras el objetivo de la politica sean las naciones, los estados, las oligarquías y no lo individuos y sus cotidianas necesidades. Mientras se produzca por la riqueza y no por cubrir las necesidades. Mientras no seamos capaces de plantarnos y reclamar nuestro verdadero puesto en el mundo, no más allá de nuestra voz, de nuestros brazos, de nuestras fuerzas. Mientras no seamos capaces de vivir lo que pensamos y pensar lo que vivimos, no creo que podamos esperar que nazca nada nuevo.

domingo, 18 de marzo de 2012

Un Sueño


Hemos pasado una tarde estupenda. Mi hermana estuvo jugando conmigo todo el tiempo  a las adivinanzas, me ha contado historias y también hemos hecho los deberes. Mi hermana mayor me quiere mucho y cuando está conmigo me siento feliz. Lo que no se es por qué ya no vive en casa. Supongo que se ha casado pero no lo recuerdo. Tengo que preguntárselo cuando vuelva. Tampoco hemos visto a papá y a mamá, mi hermana estuvo conmigo durante la cena y después me ayudo a acostarme. También estaba la chica.

Pero ahora tengo mucho miedo. Tengo una pesadilla y no consigo despertarme. He soñado que me despertaba en una habitación desconocida y que yo quería que viniese mamá para que se me pasase el susto pero venía una enfermera que tenía la cara de la chica que ayudó a mi hermana a acostarme y entonces le pedía que llamara a mi hija. Porque en esta pesadilla yo tengo hijos y mi mujer ha muerto y yo vivo en esta habitación y en este edificio.

Quiero despertarme, o volver a soñar, volver a tener 8 años y jugar con mi hermana y esperar a que papá y mamá aparezcan en la puerta y yo vaya corriendo a abrazarlos y a besarlos.

Estoy confuso.  ¿Cuál es el sueño?

jueves, 15 de marzo de 2012

A las víctimas razonables



Otra cosa diferente es el victimismo. Esa actitud carente de dignidad que pretende confundir el dolor con la razón y que lleva a la víctima a convertirse en su propio verdugo y azote de la paciencia de aquellos que la rodean. Es conveniente para cualquier víctima de este mundo tener muy clara la frontera entre el dolor, la indignación, la reclamación de la justicia y la reivindicación permanente de una razón sin razones, de una razón incapaz de sostenerse más allá, sin otra base, que la piedad ajena.

Hay que reivindicar el dolor, sin aspavientos. Hay que reivindicar la justicia, sin exigencia y sin súplica, como si realmente no existiera. Hay que reivindicar la dignidad de mantener la propia postura sin exigir a cambio nada más que el respeto a los actos serenamente enfocados y a las acciones conscientemente tomadas.

No se puede hacer de la situación de víctima una moneda de cambio para la obtención de prebendas. No se puede usar el dolor para forzar la mano a los demás en cuanto no estén de acuerdo, ni aflojar cuando la firmeza los confunda. No se puede demandar una piedad que conduce a la venta de la dignidad y de la integridad que son los valores que separan a la víctima del victimismo.

Reivindique cada víctima aquello que considere justo y busque la justicia consciente de que nunca es gratuita. Y evite en su camino los bandos y las banderías que siempre exigen precio.

domingo, 11 de marzo de 2012

Las dos españas


He vivido en la creencia nunca analizada de que cuando se habla de las dos Españas se habla de política y por tanto de un tema en el que yo no despliego ningún interés especial, pero una discusión sobe fútbol  me hizo ver lo fútil de mi convicción.

Póngase a un grupo de españoles con un tema a debatir y se observará sin necesidad de una gran perspicacia que se formarán dos bandos –si son extranjeros también pasa lo mismo-, pero si uno observa con un poco más de cuidado, con una lupa psicológica, con un interés y perspicacia mayores observará que se marcan perfectamente dos tipos de posturas que nada tienen que ver con el bando de la discusión. Ahí están las dos Españas.

Intentando reducirlo a un enunciado diría algo parecido a: “Ante cualquier evento de la vida los españoles se significarán en dos tipos no intercambiables independientemente de su criterio respecto al tema a abordar”.

Uno de estos dos tipos no intercambiables se podrían definir como “los de toda la vida” que pertenecen a un bando al que le está permitido cualquier disparate porque será inmediatamente justificado en aras a un objetivo final, abochornar, enmudecer, exterminar  a los que tienen la osadía de pensar de otra forma. Solo pertenecen a corrientes dominantes de opinión: “del Madrid o del Barça, taurinos o antitaurinos, celtas o iberos, de misa o repicando…”

Al segundo tipo no he sido capaz de denominarlo de ninguna forma concreta pero se distingue fundamentalmente porque se les niega su propio criterio. Son reos de pertenecer indefectiblemente al bando contrario al que pertenezca su interlocutor –de toda la vida- del momento o tema tratado porque no comparte a pies juntillas la totalidad de su inamovible ideario. En una misma conversación pueden cambiar de bando, según sus interlocutores, varias veces si hay varios fundamentalistas del pensamiento puro y la razón absoluta.

Yo me paso la vida reivindicando que soy del atleti, nunca he ido a los toros pero me encanta el pasodoble, soy profundamente religioso pero laico y, por diós, me repelen por igual las izquierdas y las derechas “de toda la vida”. Pero aún no he conseguido decirlo y que  alguien considere que es mi verdad.

En medio de ese Madrid-Barça solo dije que en una jugada concreta un jugador de uno de los equipos había hecho una entrada terrible y el otro había exagerado –en realidad había hecho un curso avanzado de teatro gestual-. A partir de ese momento yo fui alternativamente del equipo contrario al del  que en ese momento opinara por todo el resto del partido, sospechoso, por tanto, de enajenación mental y delirio conceptual. Llegué incluso, no sé en base a qué extraño camino retórico, a ser del árbitro.

Y mientras yo solo seguía siendo del Atleti y tampoco de “toda la vida”.

El perdón es un arma cargada de injusticia


A las víctimas

Le acabo de encargar al creador que me haga otro mundo. Estoy harto de vivir en un mundo en el que no comparto las reglas y acabo siempre siendo el perdedor.  Una vez que he comprobado que no acabo de entender que la estrategia es superior a la razón, que el disimulo es más importante que la honestidad, que la espalda es la parte de la anatomía sobre la que hay que ejercer las acciones sociales, prefiero mudarme. Soy un inútil social.

Hace mucho que entendí que la honestidad  y la verdad son, en primer lugar, personales, y si se mantienen con una cierta coherencia son los flancos sobre los que quienes quieran atacarte lo tienen más fácil porque no dispondrás de la flexibilidad de cambiar de posición cuando lo hagan y por ahí vas, y van, a perderte.

Si una vez atacado y herido intentas mantener tu coherencia serás llamado intransigente o soberbio y si no la mantienes tu a ti mismo no sabrás ni como llamarte.

Y si una vez colocado en esa tesitura tienes la desgracia de que tu agresor en una hábil estrategia te pida perdón publica y cínicamente, con absoluta falta de rigor y sin otro fin que el de trasladarte la culpa, entonces hermano, haz como yo. Pide la liquidación y dile al creador que te haga otro mundo porque entonces el culpable, socialmente, eres tú. Incapaz de otorgar un perdón que solo ha sido formulado por la presencia de los demás, sin una explicación, sin un arrepentimiento. Una manta en lugar de un estropajo.

Porque el perdón real pasa por el arrepentimiento, por una explicación de los hechos aunque sean inexplicables, por una asunción de la culpa y la penitencia. Y por la intimidad. Por un cara a cara en el que no se condicione su petición ni su concesión al juego de la estrategia. Al engaño de yo te lo he pedido y tú tienes que dármelo.

Hoy es un día de víctimas, y de verdugos. Por ellas, por mi, por todos aquellos que sufren por no aceptar los falsos perdones. Por todos los que defienden su razón aunque otros les tuerzan la cara. Por otro mundo en lo que importe sea la verdad y al que yo ya he solicitado trasladarme.

miércoles, 22 de febrero de 2012

De los mediocres


Que conste que esta reflexión que comparto con vosotros ha nacido a la luz, a la retroiluminación, de un pantalla de televisión por lo que es ya de por si, de facto, sospechosa de ser basura.

Se nos ha educado en el pensamiento del “altius,citius, fortius”, en la cultura de que el mejor es el  que consigue el éxito, y no dudo que en el mundo clásico esto haya sido básicamente cierto, pero hoy por hoy el éxito no ser el mejor si no el más hábil de los mediocres.

Basta con sintonizar ciertos programas televisivos para comprobar que el éxito está en pertenecer al grupo de mediocres cuya única habilidad conocida es  destrozar a cualquiera que haya tenido la desfachatez de despuntar en alguna actividad humana, si, incluso en ser el mayor gilipollas  del mundo mundial (atlius gilipollae). No importa si está muerto, si tiene hijos que tengan que afrontar la vergüenza o ni siquiera si es cierto lo que se cuenta. La picadora de mediocres debe de funcionar para mayor regocijo de parias del mundo que se recrean en la carnaza ajena. 

Es posible que las víctimas tampoco sean inocentes, bueno, de hecho tampoco lo son, ni los consumidores tampoco, pero eso es harina de otro costal.

Y ahora que lo pienso, montar un partido político, dirigir una empresa pública, o medrar en general. Mamá, ¿Por qué nadie de habló de la facultad de mediocridad evolutiva? En esa carrera no hay crisis, y si la hubiera bastaría con ser el más mediocre de los mediocres. No no puede ser porque si es el más ya no es el… Uy¡¡, si que es complejo el mundo de la mediocridad.